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sábado, 10 de septiembre de 2022

Mi TDAH-drama

... Otra vez metide en movidas de médiques, yaaaaaaay.

No sé qué pensar. Y la verdad, este escrito es básicamente la madre de todos los ranteos, porque sinceramente no sé lo que hacer. Porque ya he tenido experiencia lidiando con médiques ingleses a la hora de conseguir un diagnóstico de salud mental. Porque ya he tenido suficientes medidramas solo para que me hicieran casito con el problema de la fístula colovesical. Que, por cierto, casi me muero. 0/10, es una experiencia que no le recomendaría a mi peor enemigue.

Pero me guste o no, creo que va siendo hora de que lo acepte: es muy probable que tenga TDAH. Es más: tanto mi novia como yo lo tenemos en una alta probabilidad. Solo que, por alguna gracia divina, nos podemos complementar lo suficientemente bien para poder vivir soles.

El problema es... Hay varios problemas impidiéndome o retrasándome a la hora de decir "Mira, a la mierda, vamos a por ese diagnóstico, a ver si hay alguna medicación o algo que me pueda echar una mano y hala". Porque sinceramente, creo que lo que hace la situación fea es el hecho de que mi disfuncionalidad ejecutiva es lo que se lleva la peor parte. Puedo estar sentade en el sofá durante horas pensando en que tengo hambre. Pero claro, entre una cosa y otra, no tengo las cucharas para levantarme y coger... Una bolsa de Doritos. ¡Y ni hablar de cosas más complejas!

Transfobia

Empezamos fuerte. Qué bien.

Como sabéis, me llamo Sariel, y uso elle como mi pronombre. En inglés uso they/them. Resumiendo: soy no binarie. Y por eso, no existo. Y he tenido experiencias muy malas intentando pedir que se me respete.

Y sin entrar en el movidorro legal que supone cambiar mi nombre (tl;dr seguramente renuncie a mi nacionalidad española si alguna vez consigo la nacionalidad inglesa, y aún así me espera una montaña de papeleo), como estoy fuera del binario, pues parece que no merezco respeto. A pesar de que incluso mi novia se tiene que meter en medio. Pero, a día de hoy, el único sitio fuera de casa en el que se me respeta más o menos es... ¡El trabajo! Lo sé, sorprendente. ¿Pero médiques? No. Ni une.

Aparte, tenemos una ración muy fuertecita de mismisoginia. Porque claro, como no hay forma real de ser no binarie, la gente me seguirá leyendo como mujer. Por lo tanto, se me seguirá encasquetando una serie de prejuicios y falsedades que jugarán en mi contra. Porque claro, ¿cómo me atrevo a ser neurodivergente?

Capacitismo

Consultando el historial médico que la NHS tiene sobre mí, tengo un diagnóstico formal de autismo. De hecho, aparece como espectro autista. Mi médico de cabecera me ha diagnosticado informalmente con depresión y ansiedad. Y si alguien se aburre mucho leyendo mi historial, puede ver que incluso se me recetaron antidepresivos en 2016, que nunca he tomado por razones que no vienen a caso.

¿Qué significa todo esto? Si la suerte no está de mi parte, quien acabe por verme puede achacar todas mis dificultades al hecho de que soy autista. Cuando, sinceramente, no creo que sea el caso. Y si eso pasa... Quita, no quiero pensar.

Sí, hay mucha gente ahí afuera que el autismo y el TDAH no pueden ir juntitos de la mano (?, por eso de que se solapan. Pero solo porque algunas cosas se solapen no quiere decir que no pueda ocurrir. Y me huelo que esto me puede pasar, en parte por mismisoginia, en parte por capacitismo, y es horrible.

¡Y otra cosa! Quien le puso el nombre al TDAH no estaba usando la cabeza, porque esa H al final es por Hiperactividad, lo que significa niñOs corriendo sin para durante horas, según cierta gente. Y no, amigues, esa hiperactividad normalmente es mental. ¿Y a qué viene esto? Quien vaya a diagnosticarme me verá, se dará cuenta de que estoy gorde y pensará que cómo puñetas puedo ser hiperactive y, por lo tanto, tener TDAH, si estoy gorde. Que sí, es ignorancia, es capacitismo y también es gordofobia. Pero al final la persona perjudicada soy yo. Y vaya mierda.

El sistema médico y políticas

Bueno, como ya podéis adivinar... Les médiques en sí mismes son parte de mi problema. Porque parece ser que no saben respetar a aquelles que nos salimos de la cisheteronormar. Porque seguro que achacarán todos mis problemas al hecho de que soy gorde y... Vivo en un país en el que la salud mental no se trata: se maltrata.

Para aquelles que no sepáis cómo van las cosas en Reino Unido: es el médico de cabecera quien te tiene que referir al servicio de salud mental que te toque. Y eso normalmente significa AÑOS de espera. Y luego, hacen las cosas muy malamente. Pero muchas veces no porque quieran: es porque el gobierno les obliga. Porque quieren que esto se convierta en Estados Unidos 2: Electric Boogaloo.

Es por eso por lo que llevo un año esperando a que me arreglen mi problema con las muelas del juicio. Como en mi caso es un procedimiento complejo que requiere anestesia general: me toca esperar. Al menos un año (que ya ha pasado). Y lo mismo me pasó con la cirugía para ayudarme con mi fístula. Sí, a pesar de que me estaba muriendo. Un año y un mes desde que mi médico de cabecera empezó a presionar con el asunto.

Ni se os ocurra votar a partidos de derechas, porque esta es la clase de cosas que pasan. O como puedo decir desde el pasado lunes: nuestra primera ministra es la cabeza de un gobierno ilegítimo, ya que no ha sido elegida por el pueblo. Eso sin mencionar que la señora es una fangirl de Margaret Thatcher.

Dinero

Que sí, hay una forma de evitar la transfobia, el capacitismo e incluso esperar dos años para que luego me digan "Llama a este número en dos semanas o te quitamos de la lista de espera".

... ¿tenéis 800 libras?

Porque ese es el precio más barato que he visto para un diagnóstico. Privado, obviamente.

Sinceramente, me he estado planteando ir por esta ruta porque siento que me estoy deteriorando muy rápido, y esperar años puede ser una idea terrible, especialmente si resulta que tengo razón y necesito tratamiento y/o terapia.

Pero claro, luego también está el asunto de que la NHS podría ver mi diagnóstico privado y decir: "Mira, no conocemos a este señore, así que este papel no es válido". En caso de necesitar medicación, esto puede ser un problema muy grave, porque debido a la transición de mi novia soy muy consciente del precio de prescripciones privadas. Y eso que mi novia tiene suerte y su tratamiento cae en la parte baja de lo mucho que puede costar transicionar.

El capitalismo tardío se nos está quedando cojonudo, supongo.

... ¿Conclusiones?

¿Y qué hago? En serio, ¿qué hago? ¿Hago el papeleo del cambio de nombre y tiro a lo público? ¿Ahorro y voy a lo privado? ¿Todo? ¿Me aguanto y me deterioro hasta que acabe en el hospital?

En serio. Ser neurodivergente en esta sociedad es una mierda pinchá en un palo. Que ya bastante tengo con que me digan que no hay apoyo o servicios para adultes autistas porque... ¡Somos adultes, ties! ¡Adultes! ¿Y si le añadimos el TDAH? ¿Qué hacemos? Porque según la sociedad no lo estoy haciendo tan mal si tengo un trabajo, vivo con mi novia y nos apañamos bien.

Claro, hasta que llegan las ocho de la tarde y estoy medio muerte en el sofá pensando "Tengo hambre, quiero comer, hay comida pero... ¿Qué hago?"

RoundSariel RantyPants, ¡fuera!

domingo, 31 de julio de 2022

El Orgullo no es una fiesta

Y si crees que es una fiesta, necesitas una lección de historia.

Pero dejad que empiece por contaros cómo mi novia, autista como yo, y muy posiblemente también TDAH, pasó de "Me apetece ir al Orgullo de Liverpool como yo misma" a "Incluir a discapacitades y neurodivergentes no debería ser algo de lo que se pueda prescindir". Ella usó el término afterthought, que en este contexto es algo difícil de traducir incluso para mí. Pero la idea está clara: muy bonito y colorido, pero no para nosotres.

Lia estaba pensando en ir al Orgullo presentándose como la mujer que es. De hecho, esta hubiera sido la primera vez que hubiera sido ella misma en público. Y, a pesar de que las hormonas claramente están haciendo cambios, es bastante complicado tener un buen pase. Así que nada, supongo que me tocaba ir con ella, porque si algo he aprendido en estos 31 años de vida es que gilipollas hay en todas partes, y si me toca liarme a hostias con alguien por ir atacando a mi novia por ser trans, no me importa hacerlo. Aunque tenga las de perder. Aunque odie ir a Liverpool los fines de semana con toda mi alma porque parece que la gente se multiplica como conejos. Amor, lo llaman.

Pues llega la noche del viernes. Por decirlo suavemente, estoy hasta los cojones de todo. Y sí, esta es la forma suave de decirlo. Llegué a mi casa del trabajo a las ocho de la tarde gracias a la huelga de transporte en mi área; me dicen en el trabajo que no puedo llevar mis propias camisetas porque obviamente no son el uniforme, y les da igual si los polos me hacen sentir fatal cuando hace calor y encima; volviendo a la huelga, teniendo que caminar un kilómetro cuesta arriba después de ocho horas de trabajo, pierdo como dos horas de mi vida esperando y caminando al lugar donde tengo que coger el autobús. Eso o pagar un taxi. Pero claro, ¿puedo estar gastando entre 10 y 20 libras de taxi a diario solo para no perder mi trabajo hasta que la huelga acabe? Creo que la respuesta está clara.

Es entonces cuando Lia me advierte de que quizá debería reconsiderar el acompañarla. Al parecer, aparte del Orgullo, había un festival a las afueras de la ciudad. Eso sumado al típico bullicio del fin de semana tenía mala pinta. Y yo, inocente de mí, y cabreade con mi trabajo por hacerme gastar dinero en camisetas negras, le digo que en cierta forma necesito ir, y que me importa su seguridad.

Tendría que haber escuchado a mi novia. Es más, quedarnos en casa hubiera sido muchísimo mejor, porque es ayer sábado cuando Lia cambió de idea respecto a ser ella misma. "Creo que no debería arreglarme. El tren va a estar muy lleno y me da miedo. Ya sabes cómo es la gente". Respeto su decisión y vamos hacia la estación. Y entramos en el tren.

Y os juro que me quería morir.

El tren estaba tan lleno que apenas había espacio para respirar. Lleno hasta el punto de que no me sorprendería en absoluto si en un par de días amanezco con covid.

Y la gente (no los llamo cosas peores porque bueno) estaba de parranda y bebiendo. A mediodía. Del sábado. Yaaaaaaaaay.

Solo diré que no tuve un colapso completo porque mi novia es la persona que mejor me entiende en este mundo y sabe cómo ayudarme. Pero, y ahora sí, los gilipollas de turno se estaban descojonando de mí, cuando yo claramente estaba llorando y deseando bajarme de ese tren. Y luego la sociedad se pregunta por qué soy más feliz viviendo prácticamente como une ermitañe. No sé, ¿quizás por la forma en la que se me trata por ser autista? Noooo, probablemente porque soy una malcríade y estoy claramente equivocade.

Después de quince minutos más largos que un día sin pan, llegamos a Liverpool. Y salimos de la estación. Y con la misma que Lia ve el bullicio sonoro del desfile, se da cuenta de que no quiere unirse. No por miedo, ya que no llevaba nada que la identificara como trans. ¿Qué mierda pinta una batucada en esto? Y decide que el Orgullo no es para ella. Por mucho que usara sus cascos, los cuales doblan como canceladores de ruido, no había forma humana de reducir lo suficiente el ruido de la dichosa batucada. Y luego el hecho de que tampoco es que hubiera muchas oportunidades de mantener cierta distancia social.

Y esa fuera la primera vez de muchas que dije "El Orgullo no es una fiesta" con pura frustración.

Me gustaría poder escribir que al final reunimos cucharas y decidimos unirmos y nos lo pasamos genial... Pero eso sería mentir. Porque después de todo el percal solo para llegar ahí ya nos habíamos quedado sin cucharas, sobre todo yo. Es más, me gustaría decir que todos nuestros planes fueron genial aparte del Orgullo, pero eso también sería mentir. Resumiendo: ayer sábado fue un día de mierda. O al menos lo fue hasta que volvimos a casa.

Mi reflexión de ayer, ahora que he dormido bien y me siento mejor, es que no podemos tener una comunidad arcoiris que sólo es capaz de acoger sólo a les miembres no discas y neurotípiques, y que al menos en Reino Unido no tenemos lugar para fiestas ahora mismo. Dejad que elabore.

Algo que constantemente se critica de la comunidad LGBT es que no es precisamente accesible si eres disca o neurodivergente. El hecho de que la principal actividad para celebrar nuestra existencia sea un desfile en el que el ruido y el bullicio son la norma excluye a una buena porción de la comunidad. Algunes usuaries de sillas de ruedas podrían unirse, pero otros quizá no. Les autistas como mi novia y yo directamente huiríamos en dirección contraria del desfile porque la idea de tener un colapso no suena precisamente bien. Personas con ansiedad social podrían no sentirse a gusto con el bullicio y también huirían despavoridas. Y así, muchísimos más ejemplos.

¡Ojo! No estoy criticando la existencia de los desfiles. Siento que son necesarios porque, por mucho que a cierto grupo de gente no le guste, el Orgullo Cishet (?) son los otros 364 días del año. Y porque ser heterosexual y cisgénero no te convierte en parte de una minoría oprimida, por mucho que el grupito vocal que piensa que esto no es verdad quiera creer. Es más, me alegra que existan los desfiles. Me alegró ver gente llevando la bandera pansexual y la bandera no binaria como capas. El problema es que no toda la comunidad LGBT puede formar parte del evento más importante porque no es accesible. Es algo que hay que cambiar.

En cuanto a la razón política por la que no deberíamos estar celebrando, al menos en Reino Unido, es que con todo el mundo girando peligrosamente hacia la derecha, las burradas que el gobierno británico está cometiendo contra la comunidad trans deberían ser clasificadas como violaciones a los derechos humanos, si es que ya no lo son. Como por ejemplo, prohibir las terapias de conversión cuando se refieren a orientación sexual, pero no a identidad de género. O pasarse la totalidad de un debate sobre legalizar la existencia de las personas no binarias hablando de lo malas que son las mujeres trans, especialmente en los baños. ¿Gente no binaria? ¿Qué. Es. Eso? Y estos son los ejemplo que se me vienen a la mente primero, pero me apuesto que hay más. Y más que vendrán, porque la señora que tiene más papeletas de convertirse en la ilegítima primera ministra ha estado apoyando el ideario transexcluyente.

En resumen: sí, hemos avanzado muchísimo en estos 50 años, hasta el punto de que es posible celebrar nuestra identidad LGBT. No obstante, estas celebraciones no son accesibles para todes les miembres de la comunidad LGBT. Además, la mayoría de los gobiernos del mundo no están por la labor de proteger o mejorar los derechos que hemos ganado a golpe de luchar por ellos.

¡Y eso sin mencionar el capitalismo rosa! ¡Yaaaaaaaaay!

domingo, 24 de abril de 2022

Gilipollas hay en todas partes

Nunca pensé que podría escribir algo y poner un taco en el título. Joder.

On en la primera línea.

... vale, ahí me he pasado. Pero de verdad, prometo que todo esto tiene sentido. Y bueno, puede que se me CaNcElE (?) por escribir exactamente lo que pienso, pero amiwis míes, este es mi blog y el único gasto que hago en él sale enteramente de mi bolsillo, así que si alguien quiere usar ALT+F4, guay por mí.

Llevo bastante tiempo queriendo volver a escribir, pero por ciertas cosas que he visto he sentido que quizás no era la mejor idea. La principal razón era que lo que estaba viendo en la comunidad autista hispanohablante no me gustaba un pelo. Pero ahora puedo decir que, independientemente del idioma hablado, si tiene que haber drama y salseo, lo habrá. Lo digo con conocimiento de causa después de haber visto un par de cosas en la comunidad angloparlante, las cuales merecían ser leídas con un cubo enorme de cotufas.

La cuestión es que todo el drama de los anglos, en el cual no entraré en detalles, me hizo darme cuenta de algo importante: gilipollas hay en todas partes. Y solo porque pase y resulte que les mentades gilipollas son bastante más vocales, no quiere decir que tengan razón. Y, en el drama que he visto... No, les gilipollas no tienen razón. Y si alguien quiere venir a discutirme que el autodiagnóstico no es válido, tengo escritos viejos como el vino.

Voy a entrar en un ejemplo concreto en el que estoy directamente involucrade. Pues esto pasó el año pasado, justamente cuando estaba en el hospital recuperándome de la operación que necesitaba para salvar mi vida. No vengo a organizar una pity party, pero es importante saber eso porque especulo que pasé varias horas bajo anestesia general, lo cual me suele dejar bastante cansade durante, al menos, un día entero. En esta ocasión, al ser una cirugía mayor, estimo que estuve al menos cinco horas en la mesa de operaciones, por lo que estuve bastante cansade los cinco días que estuve ingresade.

Como podéis imaginar, tenía bastante tiempo libre, ya que mi novia solo podía visitarme a ciertas horas debido a las restricciones por covid. E intentar mantenerme distraíde resultaba bastante complicado porque debido al tipo de cirugía necesitaba anelgésicos vía intravenosa, lo que limitaba mi movilidad. Eso sin mencionar que tenía unas 36 grapas en la zona abdominal sellando las zonas de mi cuerpo que fueron abiertas para operarme. Vamos, que aunque quisiera, mis únicas opciones eran tener a mano mi móvil y mi tablet, porque el incluso intentar ponerme cómode en la cama del hospital era muy doloroso.

No recuerdo bien cómo pasó, pero encontré un post en Facebook "exponiendo" a alguien por... Creer en el tarot, auras y varias cuestiones metafísicas que no recuerdo. Lo que sí sé es que, en primer lugar, la persona expuesta es conocida por no ser muy respetuoso con el género femenino. Y en segundo lugar, mi nombre estaba en una de sus capturas de pantalla. Creyendo que serían razonables, les pedí educadamente que borraran la captura de pantalla con mi nombre. Cielos, con censurarla me habría valido. Pero no. Craso error, porque quienes están detrás de la página que publicó el exposé incluso me acusaron de estar mintiendo sobre mi precario estado de salud físico y mental. Mientras estaba en el hospital. Guau. Solo porque pedí, por favor, que no se me vinculara con esa persona, cuyo comportamiento estaba siendo malo.

¿A dónde quiero llegar con esto? Veréis, debido a lo que pasó con esta página no me he sentido muy a gusto siendo yo en Internet. Y aunque mi salud física ha mejorado muchísimo y la mental aún lo intenta, no me he sentido muy inclinade a seguir vinculándome con la comunidad autista, en general. Porque el atacar a esta persona por sus creencias espirituales abre un peligroso doble estándar: puedes formar parte de una religión mayoritaria y nadie se quejará por ello. Pero si formas parte de una religión pequeña o directamente te defines como espiritual sin afiliarte a las grandes religiones, más pronto que tarde se encontrará alguna tara para echarte mierda. Y pum, considérate funade.

Y sí, este doble estándar me afecta. Porque a pesar de que se me bautizó como católique cuando era un bebé, de católique tengo bien poco. Practico cartomancia, colecciono cristales y me considero pagane. Estas últimas palabras son suficientes para acusarme de ser pseudociencia y de ser un peligro para la comunidad autista. Es más, no me sorprendería lo más mínimo si este escrito acaba publicado en esa página de Facebook en forma de capturas de pantalla. Y sinceramente, ya me da igual. No es como si hoy, después de haber estado pensando sobre todo este asunto durante días, haya decidido llamarme autiwitch. Así que nada, espero impacientemente la funa. Que la basura se saque sola, amén.

A quienes os queráis quedar, pues gracias de corazón. No tiene punto intentar crear una comunidad si vamos a estar echando o haciendo sentir incómodes a aquelles que no son males o peligroses, pero que por sus diferencias no se sienten del todo bienvenides. Incluso a les gilipollas, siempre y cuando no estén siendo activamente un peligro.

jueves, 25 de junio de 2020

Señora, cállese

Antes de entrar en materia, me gustaría avisar de que este texto nace en un momento de enfado, en el que la paciencia ya se me ha acabado. Voy a ser lo más juste y diplomátique que pueda, pero… Si habéis estado en mi piel, entenderéis mi frustración.

Pero hoy, he explotado. O, al menos, he plantado cara de la forma más educada posible. Sin embargo, ¿cómo se pueden solucionar las cosas con una persona que no quiere escuchar el otro lado de la historia y solo le importa su propia existencia? Exacto. No se puede.

Llevo desde finales de marzo, desde que la cuarentena fue decretada en Reino Unido, viviendo en una situación de infierno sensorial casi permanente. Vivo con una persona que solo sabe comunicarse chillando. Sea en persona o en teléfono. De buen humor o de mal humor. De día o de noche. No importa. Chillidos. Para. Absolutamente. TODO.

Desearía que este fuera el único problema. Pero no lo es. La pandemia me ha hecho ver que esta persona es ignorante, egoísta y que, si por ella fuera, al mundo le pueden ir dando por saco si eso significa que ella está bien. No quiero hacer mención a detalles y sucesos concretos. Sin embargo, mis amigues y novio saben muy bien las cosas que hace esta persona.

De hecho, he llegado al punto de mostrar una conducta 100% evitativa, que solo sale de mí cuando estoy traumatizade o quiero evitar cualquier conflicto. Y sí, esta persona toma cualquier intento de crítica constructiva como un conflicto. Y perdonadme por cómo lo voy a decir, pero estoy hasta los cojones.

Me he cansado de su ley del yoyó. De hecho, el mismo día que la cuarentena fue declarada, acabé en urgencias con mi novio prácticamente suplicando al hospital que me ingresaran y que me ayudaran a llevar mi enfermedad mejor porque sabía que no iba a poder lidiar con ella a lo largo de la cuarentena. Y no me he equivocado. He sobrevivido a la cuarentena, pero a esta persona la quiero mandar al sol de una patada.

Debo mencionar el incidente de hoy, ya que tiene que ver con el hecho de que, efectivamente, ella solo sabe chillar, lo cual es un problema sensorial para mí. Es una de las partes menos amables de ser autista. Pues bien, esta persona no para de venir a mí a quejarse de algo bastante trivial, en lo que no tengo problema en admitir que tengo que poner un poco más de atención. Sin embargo, ella no parece entender que, de las 30 veces que voy de media al baño AL DÍA, las veces que voy en medio de la noche no puedo estar revisando que la taza esté impoluta. Pero no, en el momento en el que encuentra una mísera gotita, ya actúa como si fuera a contraer mi enfermedad, o peor, morirse.

No obstante, cansade de que ella pida entendimiento, yo también necesito que se me entienda. Y se lo dije. Le he pedido lo más amablemente que he podido que, por favor, deje de chillar por todo y a todas horas. ¿Y sabéis qué? La he cagado, porque en ese momento se ha empezado a comportar de forma totalmente defensiva, diciendo cosas como “¿Acaso te estoy chillando a ti? ¿Acaso estoy chillando en la puerta de tu habitación?”, “¡Pero es que tengo que chillar, porque tengo problemas!” y el clásico “¿Y cómo quieres que mis niños me escuchen si no chillo?”.

Le he dejado muy claro que, a partir de mañana, voy a llevar 24/7 unos cascos que harán las veces de canceladores de ruido, ya que mi novio se ha hartado de verme y sentirme heche un manojo de nervios y me los regala. ¿Y cómo ha reaccionado la señora? A riesgo de estar malinterpretando la situación, ha llamado a su marido, haciéndose la víctima y hablando mal de mi novio y de mí. En tamil, un idioma que no hablo, de ahí que advierta que esto debe ser tomado con cautela. No obstante, si hubiera tenido la certeza de que, efectivamente, esta señora ha tenido los santos bemoles de hablar malamente de mi novio, lo mismo estaría escribiendo estas líneas desde la cárcel. O, en el peor de los casos, quizá desde el infierno.

Así que, es justo que ella pueda imponer sus estrictísimas reglas de limpieza, y solo a mí. Pero yo no puedo pedir un poco de respeto y entendimiento por algo que me afecta a nivel mental Ah, muy bien, que le aproveche su capacitismo, señora, porque esta situación es otro aliciente para que mi novio y yo nos mudemos juntos. Él al menos entiende que no puedo vivir así. Pero bueno, no puedo esperar menos de vivir en una relación autista.

No es la primera vez que esta persona me muestra su capacitismo. Por ejemplo, en otoño del año pasado recuerdo haberle sugerido con la mejor intención del mundo que se pusiera en manos de un psicólogo para sobrellevar mejor la situación que estaba viviendo, ya que, como persona que ha sufrido y sufre depresión, puedo notar enseguida cuando hay que actuar. Ella simplemente ignoró mi consejo, diciendo que todo pasaría cuando la situación se arreglara. Bueno, cariño, gracias por subestimar tu salud mental.

Otro ejemplo es el hecho de que, cuando tengo infecciones de orina, hay veces en las que necesito ir al baño con tal urgencia que un solo minuto de espera puede causar que me haga pis encima, incluso tomando medicación para evitarlo. Pues bien, si me atrevo a ir al baño lo más rápido que puedo y doy un portazo sin querer, la señora se queja como si hubiera abierto la mismísima caja de Pandora. Lo peor es que mi enfermedad me causa infecciones de manera casi constante, así que imaginad.

Así que bien, ella puede chillar en el teléfono todo el día, pero yo no puedo dar un portazo sin querer porque es eso o hacerme pis encima. Ella puede discutir a grito pelao con su marido a las dos de la mañana con los niños durmiendo, pero yo no puedo atender una llamada telefónica a la una y media de la mañana por razones médicas urgentes, estando los niños despiertos, que fue la excusa que usó para justificarse. Y así, siempre. Ella, ella, ella, ella y sus necesidades. Ella, la señora de la casa. Pero parece que olvida que yo estoy pagándole un alquiler y puedo pedir un mínimo de respeto.

Es más, incluso podría haberla metido en problemas con la policía, ya que ha estado haciendo cosas ilegales durante la cuarentena. Lo único que me ha detenido es el sospechar que podría tomar represalias contra mí y dejarme en la calle, ya que legalmente apenas tengo protección por estar alquilando una habitación.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? Ella no es muy diferente del resto de la sociedad. Vale, estamos hablando de una persona egoísta, probablemente narcisista y bastante ignorante respecto a razones de salud, incluso teniendo en cuenta que ella, en cierta forma, tiene un problema similar al mío. Pero cuando hablamos de mi salud mental, bueno… Mucha positividad y entendimiento tóxicos. Y estoy harte. Por eso mi novio se está esforzando en buscar un lugar donde vivir cerca de su trabajo. Él no aguanta sus dramas, y por supuesto, yo casi muero por mis propios dramas.

En fin… Alima, si algún día encuentras esto y consigues traducirlo, QUE TE DEN POR EL CULO. Y cállate de una vez. Me duele todo.

lunes, 6 de abril de 2020

Yo, le no binarie

Me gustaría creer que es mi depresión escribiendo por mí. Que todos los meses en los que no he podido hacer “nada” por mi enfermedad me están ganando la batalla en todo. Y sinceramente, es la respuesta complaciente, pero no la respuesta real. Pero hoy, después de pensarlo fríamente, me he dado cuenta de algo importante, y que debería aceptar o, simplemente, dejar ir.

La razón por la que me cuesta sentarme a escribir, en general, es porque temo el rechazo por ser no binarie. Es más, ya ha ocurrido.

Como siempre digo, de la misma forma que no he elegido ser autista, tampoco he elegido mi identidad de género. Siempre digo que sería mucho más fácil si fingiera ser una mujer cis. Pero lo intenté, y fue un absoluto desastre.

Cuando escribo usando el lenguaje inclusivo, ya sea usándolo como mis pronombres o de forma neutral para incluir a otres no binaries, siempre me toca lidiar con gente que minusvalora lo que tenga que decir solo porque decido ser yo. Solo porque incluyo a otres como yo. Y me cansa, me cansa mucho. Soy el tipo de persona que siempre tiene algo que decir. Y, aunque a veces mi forma de expresarlo suene controvertida, no quita que mi mensaje tenga una parte de verdad detrás.

Hace unos días quería escribir sobre lo inútil que es iluminar de azul. De cómo el asociacionismo español también huele a podrido por seguirle el juego a Autism Speaks. De lo poco que nos ayuda a les autistas, en general, que iluminen de azul. Pero no me salía. Quería, pero no podía. Sentía que, si me forzaba, iba a ser para nada. Así que no escribí, ni una mísera palabra. Para colmo, ese día mi enfermedad me dio un día difícil, incluyendo una crisis mental bastante fuerte.

Así que hoy me pregunto: yo, le no binarie, ¿debería seguir hablando aunque a nadie le importe? ¿Debería escribir sin esperar nada? ¿O simplemente callar? Quizá esto también explique por qué reniego de la etiqueta de activista. Considero que solo escribo mi verdad. La verdad de una persona autista adulta que está hasta las narices de muchas cosas. Y que la gente “normal” no estará de acuerdo conmigo. Debería aceptarlo, pero me cuesta.

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